¿Qué fue lo que más extrañaste en el confinamiento?

Hoy asistí a la primera reunión con más de 8 personas desde que inició la Pandemia. Éramos todas chicas y el espacio era lo bastante grande como para guardar la distancia una de otra. Pero, la verdad aunque estamos separadas a unos dos metros, me sentí muy cerca de cada una de las personas que estaban en ese lugar.

Con agrado me decían vuelves cuando desees, algo que es muy típico de los latinoamericanos, pero lo curioso es que la única latina del lugar era yo.  Sé que se preguntarán si están leyendo este post el por qué cuento esto. Lo relato porque muchas veces en la vida nos sucede que estamos rodeados de muchas personas y nos sentimos solos. En otras ocasiones estamos solos y sentimos que no nos hace falta ninguna compañía. En el último caso creo que esto se debe a que en ese momento sentimos la presencia de Dios. Sí, de Dios.

La temática de la reunión era reflexionar sobre qué nos ha enseñado estos días el confinamiento. En realidad en ese momento no tenía una respuesta a mano, pero ahora que me he puesto a escribir, he meditado que estos días de aislamiento me han permitido entender que la vida es muy corta, que todo puede cambiar en un segundo, que lo verdaderamente importante es lo que muchas veces creemos que no importa. De que existen personas que se preocupan por los demás, sin esperar nada a cambio y otras que no. Aunque parezca algo repetitivo, a veces no nos damos cuenta.

Sé que como yo muchas otras personas que viven lejos de su país en estos días de confinamiento habrán extrañado más que nunca a sus familiares y es que ser extranjero tiene muchas ventajas y algunas desventajas. En mi caso, algo que cada día echo de menos es poder ver crecer a mis primos, sobrinos y envejecer a mis padres. Extraño a mis amigos, lloro cuando sé que ha muerto algún conocido, pero he aprendido que en la vida cuando deseamos algo, siempre se paga un precio por conseguirlo, aunque si tenemos a Dios en nuestro corazón no importarán las distancias porque no nos sentiremos solos.

Comparto las fotos de mis primas a las cuales quiero como sobrinas y que echo mucho de menos.

What did you miss most in the confinement?

Today I attended the first meeting with more than 5 people since the Pandemic began. We were all girls and the space was big enough to keep the distance from each other. But, truth be told, even though we’re about six feet apart, I felt very close to every single person in that place.

The gladly told me to come back whenever you want, something that is very typical of Latin American people, but the curious things were that the only Latina in the place was me. I know you´re wondering if you´re reading this post why I’m telling you this. I tell it because many times in life it happens that we are surrounded by many people and feel alone. On other occasions, we are alone and fell that we do not need any company. In the latter case, I think it is because at that moment we feel the presence of God. Yes, of God.

The theme of the meeting was to reflect on what confinement has taught us these days. I didn’t really have an answer at the time, but now that I’ve started writing, I’ve meditated that these days of isolation have allowed me to understand that life is very short, that everything can change in a second, that what is really important is what we often believe does not matter. That there are people who care about others, without expecting anything in return and others who do not. Although it seems somewhat repetitive, sometimes we do not realize it.

I know that, like me, many other people who live far from home in these days of confinement will have missed their relatives more than ever and that being a foreigner has many advantages and some disadvantages. In my case, one thing I miss every day is being able to watch my cousins and nephews grow up and my parents grow old. I miss my Dominican friends, but I have learned that in life when we want something, there is always a price to be paid for it, although if we have God in our heart distances won’t matter because we won’t feel alone.

I share the photos of my cousins that I love as nieces and that I miss very much.

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